Mediación civil/mercantil

Mediación civil/mercantil

Nadie conoce mejor sus diferencias, y sus posibles soluciones, que las partes y, si se logra una comunicación adecuada, son quienes mejor pueden solucionar sus conflictos y ejecutar los acuerdos a los que lleguen.

La experiencia de los asuntos ya sometidos a mediación demuestra que, por sus características, es un medio de solución de conflictos rápido, económico y que, cuando se alcanzan acuerdos, son más fáciles de ejecutar.

Ya que en el ámbito civil y mercantil no se puede ser ajeno a la realidad, los acuerdos que se alcanzan en un proceso de mediación pueden ser elevados a escritura pública, de coste reducido por tener el tratamiento de documento sin cuantía. También, si así lo desean las partes, puede ser homologado en vía judicial, obteniéndose un título judicial, si el proceso ya se había empezado, aun cuando la experiencia también demuestra que se plantean menores problemas a la ejecución de los acuerdos cuando se han alcanzado a través de la vía de la mediación.

En los conflictos jurídicos civiles y mercantiles en los que se plantean cuestiones técnicas, otra virtud de la mediación es la flexibilidad del procedimiento y la posibilidad de que las partes acuerden solicitar la opinión neutral de expertos, de mayor flexibilidad que la prueba pericial en los procesos, por ser voluntario de las partes desde el principio al final. Esta opinión neutral tiene carácter confidencial para los terceros, sin que pueda ser aportada a un posible litigio que hubiera de tramitarse si no se alcanza acuerdo, lo que posibilita una comunicación entre las partes en los aspectos técnicos que no se alcanza en los procesos ante los Tribunales, tratándose, de forma flexible y eficaz, todas las cuestiones técnicas que afectan al conflicto.

Bajo esta denominación de Mediación mercantil, estamos refiriéndonos a conflictos derivados directa o indirectamente de negocios. Por ejemplo, el caso de una empresa familiar, transmitida de padres a hijos y en la que surgen las controversias ante el intento de cambio de orientación de negocio de alguno de los hijos, la decisión de venta de alguno de ellos, etc...

Estaríamos hablando también de problemas dentro de la propia empresa por una modificación en las condiciones de trabajo, cambio en los horarios o cambio de ubicación de la empresa con el consiguiente trastorno para todos, etc...

Pero de igual modo, bajo ese "paraguas" de mediación civil o mercantil, atenderemos controversias surgidas en relación a la compra de cosas: problemas en la entrega de un producto, mal estado del mismo a su entrega, no devolución del importe.... o de la modificación de ciertos contratos de inmuebles, de arrendamiento, controversias en cuanto a su duración, la devolución o no de la fianza a vencimiento del contrato, etc...

Como veréis, el abanico de materias en el que se puede acudir a la Mediación como proceso alternativo de resolución de conflictos, es muy amplio.

Somos muchos los que creemos que la actual saturación de los Juzgados y Tribunales de este país, unido al establecimiento de las denominadas tasas judiciales, va a dar un fuerte impulso (de hecho, ya se está experimentando) a este campo, algo de lo que todos saldremos beneficiados.